viernes, 16 de mayo de 2008

despedidas

Cuánto dura una despedida? Cuánto debería? A veces parece un adiós interminable, desgastante; y duele. Es como el letargo de un sueño placentero y saber que ese lunes te vas a dar el lujo de llegar tarde solo por abrazar la almohada un poco más, aunque sepas que después te vas a comer un garrón (hablando claro).

Una despedida siempre termina siendo real, se manifiesta como tal; algo llega a su fin. Pero y esas ganas incontenibles de seguir? a dónde van a parar? se las llevan los patos de la laguna, cuando ésta se congela. O se van con los sueños que uno no recuerda. A algún lugar tienen que ir, son demasiado grandes como para guardarlas en un cajoncito de recuerdos.

Era demasiado bueno, y aunque uno sabe que ya va a pasar, que te vas a levantar y seguir caminando, los primeros kilómetros vas a tener la vista en lo que dejaste atrás; si lo vale.

Este blog a veces llora también, pero se repone. Por ahora camina mirando hacia atrás, pero camina. Era demasiado bueno, demasiado grande, tanto que a la distancia sigue siéndolo, no se achica (quizás nunca estudió perspectiva el muy burro).

No es que todo esto te interese, pero como es mi blog, yo escribo lo que se me canta la gana.

2 comentarios:

Benja dijo...

gracias...

Flor dijo...

A mí me interesa...!