martes, 6 de mayo de 2014

Pequenias concesiones

Finalmente, el sol salió. Un sol de invierno, pero que se hizo sentir, con el cuello estirado, el mentón en alto y los ojitos cerrados. Lo seguí todo el día como un girasol. Lavar la ropa para que se seque al sol, solo una excusa para sentir los rayitos de luz tibios. Tenía visitas, excusa perfecta para una caminata de horas, saltando charquitos de sombra siguiendo el camino del sol. El día entero, con esa dosis de sol que tanto necesitaba. Y no fue suficiente. Hoy tengo que hacer el trabajo de ayer, y quizás el de maNIana. Pero no tengo jefes, no tengo alguien respirando en la nuca. Por qué no? pensé para mí. Puse en el hornito las empanaditas congeladas, hechas con tanta dedicación aquel domingo de gris helado. Hm... quizás podría... y destapé nomás la cervecita. Y pues, será que la ventana enorme invitaba al sol en mi espalda, mientras trabajaba, y mientras tomaba mi cervecita al sol de invierno, con el gusto hogareNIo de las empanadas y la música que solo acompaNIa mi soledad cotidiana hoy sonriente.

viernes, 22 de febrero de 2013

El sol fue derrocado

Hoy es el día. Me desperté e instintivamente miré hacia la ventana. El mismo blanco grisáceo la tapaba como una cortina homogénea. Me levanté sin apuro, arrastrando mis pies hasta la cocina. "Tengo que poner cortinas"pensé, mientras sentía una extraña presencia que me miraba. Con mi café en mano me dirigí al otro cuarto, para empezar a trabajar desde temprano. La ventana más grande de la casa. Me quedé mirando un rato, viendo como esa niebla granulada se movía, para luego revolcarse casi furiosa, y después unos pocos copitos ingrávidos que parecían estar jugando inocentemente a la mancha. Y sin embargo yo lo supe. Detrás de toda esa blancura, sabía que estaba ahí acechando, esperando. Como un cazador, esperaba paciente a que yo saliera. Ya todo lo había invadido, el suelo, el aire, y el cielo. Todo tomaba su tiñe de blanco triste, y aguardaba a que yo saliera, para quemarme de frío la cara, para que sus mil garras entraran por mis ojos, por mi nariz, que me torture los oídos desprotegidos y me haga correr buscando asilo nuevamente. Soy una prisionaera, miro a través de la ventana y sé que no puedo salir. El frío me espera del otro lado, me amenaza a través del vidrio que se empaña de a poco. Y a veces hasta intenta seducirme; ese truco sí que nunca le va a funcionar. Hace demasiados días que el sol no aparece, lo tienen prisionero a él también. Ni siquiera a los cuervos veo en la calle. Sólo algunas aves de invierno y alguna que otra ardillita que me suele alegrar un poco el día. Ah, y traten de decir "ardillita" en Alemán. I double dare you.

En fin, el sol fue derrocado y su imperio invadido, el blanco triste despliega sus tropas sobre toda superficie, y manda su peste en semillas que montan el viento. El pueblo inquieto parece traicionar el mandato del sol, pero yo no. Yo te soy fiel, Sol, mi señor. Yo me interno en el cuartel general enmarañando tácticas y murmurando bajo condenas al frío. Sé que volverá triunfante, Señor, y voy a ser la primera y más alegre de sus súbditos, en salir a festejarle. Viva el Señor Sol!


viernes, 1 de febrero de 2013

será será será

Será que me alcanzó la lluvia en este rincón helado. Será que como el agua afuera, mis pensamientos se descongelan y empiezan a gotear. Será que el fernet tiene gusto a quinta y la radio suena como la que ponía mamá cuando nos traía del colegio, con esas calles todas mojadas con aromas de todos los colores. Será que ya pasó bastante, y sigo siendo una extraña entidad de caos en esta red articulada en cuadrículas organizadas y funcionales. Sea por lo que sea, las añoranzas parecen querer entrar, como las gotas que golpean incesantes la ventana, rogando cobijo.

Será porque caigo de nuevo en las noches insomnes, aunque ahora empiezan tan temprano como los días; y las distancias temporales se agudizan. Será que los álbumes de fotos son malas compañías en la lejanía. Será un agujero que dejó un "boludo" y un "hola Loreeeenzo". Serán tantas cosas que hoy las siento tan pesadas como las contracturas en mi espalda. Las añoranzas y melancolías de noches que no terminan de ser tibias, o los fantasmas del miedo y los cambios que vienen cabalgando para establecer un nuevo régimen. Será que no me logro llevar con este idioma de los mil demonios. Será que los días se deslizan con el hielo y no logro hablar con nadie. Será que necesito acurrucarme en casa mirando algún programa de leyes y órdenes con mi hermana. Como sea será que estar en este ser ahora requiere urgentemente la locación exacta del botón de pánico. Porque todo cambia y se apura, porque todo sigue y fluye. Y yo paso de vereda en vereda esperando que sea mi turno de subirme al tren que me lleve a destino. A cualquier destino, con tal que tenga un sentido y una dirección, un vector con trazo firme que apunte a un solo lugar. Quizás el camino más sensato ante los ojos eruditos, puede no ser el más indicado para este caos ruloso. Y empezar de cero es una de las cosas más difíciles que hay. Y decidirse también. O más bien, decidirse a perder la opción que no se toma. Sip, quiero no decidir, quiero no tener que dejar algo. Porque lo que dejo es una YO que fuí, y que acá no la encuentro. Era tan linda mi yo, porque las personas que la rodeaban la hacían. La yo de ahora es amorfa, todavía es una masa cruda que no encuentra molde. Habrá que seguir amasando...

En fin, me voy a dibujar algo para agregarlo a estas palabritas.
Me leíste, te quiero :)


miércoles, 7 de noviembre de 2012

extranjera


Le doy la bienvenida al olor a húmedo otoño que llega a mi nariz, mientras piso una manta deshecha de hojas empastadas con la llovizna constante y alguna nevada. Mis pies se acostumbran a un nuevo suelo y mis ojos recorren nuevos rincones que llenaré con recuerdos. Hacer de un nuevo suelo mi tierra, mientras aún arrastro los anclajes de una vida. Los arrastro despacio, aún no llegan. Pero tiro constantemente, en cada palabra nueva de este idioma extraño y complejo que me rodea. Tiro cada vez que me acostumbro a una comida, y tiro mientras aprendo a tomarme un tranvía o la conexión con algún colectivo. Estos pasos llevan tintas, tintas invisibles que van llenando todo alrededor de historia personal. Una historia a futuro que quiere ser, un intento un tanto descocado que probablemente nació de un impulso que se convirtió en constancia. Esas cosas que cada tanto pasan. Y se quedan. Siguen… quizás hasta se terminen. Pero hoy el sol en su corto y apresurado recorrido de las estaciones frías brilla, y creo que acá puedo armar mi nido, y quedarme. Calentita aún no, porque mis huesos tiritan y mis venas guardan bien lejos de la piel mi sangre tibia.
Todo es nuevo, todo es esfuerzo, todo es un empujar diario hacia adelante y forzarme a no mirar atrás. Porque atrás quedan las risotadas, atrás quedan los ‘che boluda’ y los ‘hace dos horas que estás con ese mate’. Los ‘la reputísima madre’ y los ‘daaaaale chabón’ me los traje; no sé cuánto tiempo se queden por estos lares, pero por ahora andan libre y panchamente por acá.

Me vine sola, pero no siento la soledad. Estos aparatitos nuevos y los mensajes intangibles hacen que las distancias casi desaparezcan, y tengo una única pero leal compañía. Por ahora va todo bien. Sigo con traje de astronauta en lo que parece ser un planeta distante. Estoy investigando y aprendiendo las costumbres y formas de esta civilización tan semejante y tan diferente. Va a llegar el día en que me saque el traje y camine como el resto. Mientras tanto, hablo como una nena de dos años, a quien el lenguaje le queda demasiado grande como para moverse con soltura y determinación por ahí.

Por ahora, sigo marcando con mis botitas cada rincón, cada escenario y cada nueva mini-aventura en la expedición del nuevo hogar. 

miércoles, 16 de mayo de 2012

Tiempo

No sé qué hago con el tiempo, pues nunca alcanza. Se escurre entre las hojas del calendario, y no va a otro paso que no sea el propio. Su propio ritmo, desconsiderado tiempo que corre y corre, y de pronto por un instante frena en una eternidad, solo para volver a correr.

Y alguna vez osé imaginarme al tiempo; un niño-anciano, un chico con barba y la cara surcada, o un lozano anciano. Me pregunté cómo se vería la cara del Tiempo, qué me pasaría de tan solo pararme en frente suyo y mirarlo, y quizás hasta preguntarle por qué tanto apuro, y por qué no espera a nadie. Ojalá existiera un Sr. Tiempo en una forma definible y tangible, alcanzable en alguna medida. Quizás así el asunto sería más fácil. Pero no. Cuanto más lo corremos -a eso que llamamos tiempo- menos nos espera. Y no hay a quién reclamar, a quién preguntar. No hay una Iglesia del Tiempo, o una secretaría, o un gobernante. El tiempo es una anarquía absoluta, es nadie y actúa según le place a su propia entidad -si es que la tuviera.

Y es así, la vida pasa con el viento del tiempo que sopla y se lleva nuestras horas y nuestra energía, se lleva la salud, la belleza y las ganas de emprender nuevas aventuras. Pero quizás, pienso, para ganarle al tiempo baste con salir hacia nuevos horizontes, emprender viajes y proezas quijotescas. Solo para reírse del tiempo, y quizás él, sólo quizás, se pare con nosotros a reír y a arremeter contra la inmensa nada de un tedio impasible. Es decir, ir a tomar eso que su desgaste nos quita. No sé, será que es miércoles, y miro hacia ayer y el tiempo pasa aprisa sin haber hecho todo lo que debía, y miro al futuro fin de semana y parece que no llega más.



miércoles, 2 de mayo de 2012

humores de páginas añejas

Cuatro días de ocio, de familia y de perezas. Y un miércoles que imita al lunes parecieran un futuro negro en un martes-domingo. Y sin embargo, no lo es. Esta mañana estoy de buen humor. El viernes descubrí que había terminado mi libro, mientras iba chicnchuda sentada en el colectivo de ida. Por lo tanto, el martes-domingo busqué en las orillas y en las tripas de mi biblioteca hasta encontrar esos volúmenes aún intocados por mi vista y explorados por mis dedos. Encontré tres candidatos: una obra de teatro un tanto densa, que empecé en algún momento y no dudé en cerrar y dejar que se añeje en perfección para un otro momento. El segundo era un libro en realidad ya leído, pero que me anotjaba re-leer. Y el tercero: un misterio de páginas amarillas y perfume a vejez, sin tapa ni contratapa, casi que se siente deshacer entre los dedos. Era como una oportunidad, que quizás mañana se haga polvo antes de poder disfrutarla. Entonces lo metí en mi mochila.

Esta mañana, en la cercanía obligatoria con otros tantos pasajeros de a pie en el 108, saqué mi libro con religiosidad y disfruté un instante, con cuanto disimulo fui capaz, de su olor adictivo a nueva aventura vieja. Devoré varias hojas en las cuadras que me separaban del trabajo. Ahora ansío la llegada de la vuelta, o un recreo para seguir en esas hojas de tesoro descubierto con olor a italia, sangre y amoríos. Y también, algún díalogo que me hizo levantar la sonrisa en esta mañana fría de miércoles-domingo.

Y también, que me devolvió las ganas de escribir en este rincón casi abandonado. Aunque quizás sea Buenos AIres, o quizás el ocio, o quizás nada...

pam pa ram pa ram pa pammmmm

que los libros y el buen humor estén con nosotros!

martes, 8 de noviembre de 2011

NO QUIERO SALIR!! he dicho



Es una ilustración un tanto viejita. Pero hace rato que no subo nada. Biromes y goauche (o como se escriba).


A veces uno no quiere salir, a veces una se siente que es un esperpento y quiere que la tierra te trague, o ser un avestruz y meter la cabeza bajo tierra. Bueno, a eces casi siempre. yo.

viernes, 6 de mayo de 2011

el tiempo que vuelve sin volver


Nos metimos por un caminito de tierra laaargo, que dejaba ver las casitas en las lomas, con las plantitas, las flores, los manzanos en flor y demás. Y e pronto me invade el olor a Zárate (la chacrita de mi infancia). No sé olor a qué era, ya uqe intenté preguntar y capaz que me contestó lo que le preguntaba, pero en alemán. Ese olor a estar caminando por la huella con margaritas por los costados, y es un olor a algún yuyo o planta, sutil, un poco dulzón... Es difícil de explicar, pero fue esa teletransportación al pasado, a alguna bota de goma azul con una rayita blanca, un jardinero celeste que odiaba y buscar mini-ranitas mientras la abuela dormía siestas interminables. En fin, toda una aventura en una ensalada temporal, sazonada con campo. Y yo sonreía, aunque melacólica. Qué cosa... el tiempo es como ese tarro de dulce de leche, que lo acabaste y querés más, pero ya no hay. Y queda suspendido un olor sutil de lo que ya no podés tener. Claro que un poco más complejo. Pero quiero ser chiquita de nuevo, explorar en los confines del potrero y coleccionar piedritas mágicas que brillan con la luz, puestas en determinado ángulo secreto. Quero sacarme los pañales y correr desnuda por el campo, y quiero poder comerme mucho chocolate sin preocuparme por granos, peso o empalagues. Quiero ser la chiquita que era, en los momentos que tuve, y quedarme ahí al resguardo de las incertidumbres del futuro, las obligaciones, las expectativas ajenas depositadas en mis hombros, la supervivencia misma.

Estoy en el campo, pero no tengo ese resguardo.... quiero a mi mami... :(

martes, 8 de marzo de 2011

Viajante

Me fui al otro lado del mundo, buscando esa libertad exploradora. Y encontré mucho, pero a Ella no. Encontré barrotes de cristal y mares de turquesa carcelero. Encontré reglas que no conocía y miradas escrutiñadoras por doquier. Encontré comida que no entiendo, y música que no me llega. Encontré bailes incómodos y animales sorprendentes. Encontré nuevas amistades, que no llegan a la tibiez hogareña. Encontré aventuras, y no tenía con quién compartirlas. Me topé con un idioma que empiezo a hacer mío, y cuando lo uso las palabras suenan a plástico. Es extraño, soy extraña –acá-, y extraño.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Pulau Seribu -para vagos-

Hola, qué tal? ´para todos los panchos que me escriben diciendo que escribo demasiado cuando escribo escribituras pesadas. Les hice dibujitos, qué tul? Un par, porque tenía que hacer tiempo. No pidan plastipinturitas, bastante que los textos que no se leían los escribí arriba con photoshop. Mi primer comic... capaz que el próximo va con media pila más...



jueves, 4 de noviembre de 2010

Libertad

Lo leí hoy, me dio por compartir :) "La idiotez de lo perfecto", Jesús silva - Herzog Márquez. Hablando de y citando a Octavio Paz.


Por eso quiere (Octavio Paz), a diferencia de los ingenieros, una libertad de párpados abiertos. Peligrosa una libertad ensimismada, presa de su soledad; miserable el hombre que no logra desprenderse de sí: "un ídolo podrido". La libertad es la proeza de la imaginación.

La libertad es alas,
es el viento entre hojas, detenido
por una simple flor; y el sueño
en el que comos nuestro sueño;
es morder la naranja prohibida,
abrir la vieja puerta condenada
y desatar al prisionero:
esa piedra ya es pan,
esos papeles blancos son gaviotas,
son pájaros las hojas
y pájaros tus dedos: todo vuela.
en otra parte:

"La libertad se inventa al ejercerse." Y habla de la negación del poeta a definir la libertad, porque no la quiere encerrar, ya que al hacerlo, ella deja de ser.

Y una màs:
Dos pecados humanos: adueñarse de la naturaleza que es de todos; aprisionar el significado variable de las cosas. (....)

Todo era de todos
Todos eran todo
Solo había una palabra inmensa y sin revés
Palabra como un sol
Un día se rompió en fgragmentos diminutos
Son las palabras del lenguaje que hablamos
Fragmentos que nunca se unirán
Espejos rotos donde el mundo se mira destrozado

Es un poco decir en qué ando estos días: entre libros y faltas de tiempo (para sentarme a escribir o subir fotos).

sábado, 25 de septiembre de 2010

Claroscuros de una ciudad heterógenea

Prólogo: para los que se quejan que escribo mucho, y para los que quieren ver más fotos, alternativa acá (de esa en adelante son nuevas)
Hace unas semanas hice este paseo. Lugar turístico común, una fecha particular, en donde nadie anda en auto. Es como la navidad, pero musulmana: Idul Fitri. La cita es en una rotonda marcada con un alto monumento. Ahí me bajo del taxi. No! señor, vuelvaaa!!! me esperaban como 30 o 40 personas con cámaras: un grupo de fotografía. La puta madre. Obturadores sonando, enfocando la bule carapálida. Qué lo parió! me doy vuelta y algunos lentes disimulan cambiando rápidamente de target de dirparo, otros descarados me apuntan sin reparo. Me hago la que no entiendo nada, saco una que otra foto, más para no esperar mmirando la nada que porque haya algo que fotografiar. Fotos que luego miraría en mi computadora jugando a encontrar las cámaras que me apuntaban. Me alejo, pero las cámaras, salvaguardados sus dueños por del pudor gracias a la distancia que su lente compensa, me apuntan más. Entonces decido lo contrario. Si me acerco y me meto entre la gente, les va a ser más incómodo apuntarme. Respiro hondo y me meto entre la gente. Alguien me pide la hora. Le mustro mis muñecas sin reloj. "ok, facebook? telepon nomber?" Y yo que pensaba que los latinos eran lanzados... Ja! sí que te lo doy eh, espera ahí que voy a bsucar algo para anotar, lo dejé en mi casa en Argentina.

Monumento y edifios de oficinas detrás. Carrito, infaltable.


El monito que no es monito, sino un loris. Una chica lo llevaba en la cartera, como las divas a los chihuhuas...

Sigo abriéndome paso entre la gente, ya no es tan complicado. Es la sensación de salir de tu casa con pijama. Capaz un pijama de pantalón y remera, pero la gente nota uqe es pijama, y los más descarados te lo hacen recordar con su mirada. Buen, ya fue. Nunca voy a ver las fotos, ni la gente que conozco. Error! a los días aparezco taggeada en un album de fotos de alguno del grupo de foto que ni siquiera conozco. La foto capturó el momento en que escribía "te espero en otro lado, me estan apuntando con camaras y no me gusta" a mi amigo. En fin, me cruzo con un indonesio con gorro, cámara y lemur raro de nuevo. Mi amigo monito que no es monito. Le saco una foto, alguien me dice algo que no entiendo. Le contesto algo que no entiende. Grupo de fotos, me quiero unir, dale dame tu facebook. Genial. Lo que no iba a saber es que me esperaba alguien con vistas a una cita y el fin de mis ilusiones de meterme en el grupo de foto. Bueno, ya fue, estoy condenada al exilio de la humanidad que acostumbro.

la foto que me saó el desconocido, la bajé de facebook

Llega mi amigo, no puedo evitar la risa por verlo con calzas medio brillosas, negras hasta el tobillo, los cuales unas medias terminan de cubrir, y un "acolchonamiento" en el trasero. Calzas para andar en bici, pero muy... buen, ya saben. Es hasta hoy que lo jodo por sus calzas, y no fui la única. Èl por suerte se rìe y explica que tiene que protegerse la piel y no se que màs. Es raro, excèntrico, pero yo lo banco.

Dimos unas vueltas y fuimos hasta Kota Tua, la parte antigua de la ciudad. Esperaba más. Cuando lleguè me encontré con una carcaza turística esperando terminar de descomponerse como Roma, desde adentro, y caer. Se mezclaban los carritos de comida, los museos y las fachadas que el tiempo se obstina en desvanecer de a poco. La quietud del feriado acentuaba la dejadez vistosa de un lugar extraño, habitado por historias que nadie cuenta, visitado por vendedores y bules. Y sin embargo, algo me atrae. Algo tiene de real este lugar tan hecho para el bule con su camarita de los mil disparos. Será en los rincones. Será en la parte de atrás, donde la pobreza se codea con el sol a veces sonriente y a veces impiadosamente cruel, cual oligarca de esta tierra que en ese hoy parecía sufrida. Las nubes pasajeras y el sol pleno hacían que el día tomase las riendas de hembra caprichosa y ciclotímica. Y en el medio de la plaza todos los pedacitos de sombra se ocupan por personas como si fuesen islas en el medio del océano.


Islas de sombra para náufragos en el océano de sol

Me siento en una mesa larga que comparto con otros, me pido una 'sop buah'. Cual hechicera, la señora que la prepara abre tarros, saca cosas que flotan de varios colores, pedazos de frutas, un jugo rosa chicle y hielo. Listo, una sopa de fruta (tal como se traduce, creo). Sobre el caldo rosa dulce, flotan frutas que nunca vi en mi vida, y unos cuadraditos como de gelatina de te. Había una fruta uqe parecía hielo, pero decubrí tras morderla que era una fruta blanca traslúcida en gajos, la textura... como una fruta seca. dulce. Melón, mango: inflatables. Dragon fruit,la que más me gustó. Es blanca con semillitas negras entremezcladas. La sop buah es un plato muy refrescante y dulce, justo lo que necesitaba despuès de andar caminando bajo el sol inclemente.

Como una hechicera, sacaba cosas de tarros para preparar la sopa de frutas.


Mi sopa de frutas, o sop buah


El señor que comía al lado nuestro, solo que no se sentó a la mesa.

Estaba yo chocha comiendo mi plato como si fuese un helado cuando escucho chasquidos, o algo así. Me levanto, pago y me acerco. En la plaza se había juntado un grupo de gente con unos inmensos látigos, que hacían mucho ruido contra el piso. Lanzallamas que saltaban en volteretas. Un nene siendo envuelto y atado como oruga, luego apoyado en el piso para después ponerle cosas encima (ritual?) y lo dejan al sol cual ofrenda. Se acerca el hombre del látigo, se concentra. Está calculando con sus ojos entrenados. Unos pasos a la derecha, unos para atràs, se pone en posición. El látigo inmenso prece una boa que se retracta para atacar con más fuerza. La víctima: el nene envuelto inmóvil acostado en el piso. Chas! y de nuevo CHAS! Latigazos que no le embocaron por la centésima calculada por el peritaje de los ojos oscuros, domador de boas de lanas y sogas. Se llevan al nene, aparecen lanzallamas. Dos malvadiscos ardientes en palitos. O eso parecen. Se los comen convirtiéndolos en humo. Se prenden de nuevo. Uno se lleva una llama a la cara que se ilumina en pleno mediodía un segundo más tarde. El naranja de la enorme llamarada que escupe le empapa la cara. Ciudad de dragones, de sus frutas y sus fuegos. Es gente que mantiene las prácticas tradicionales de ciertos lugares, aunque para mí es un circo hippie y un tanto macabro; hace juego con las máscaras y cierto arte de acà.

Parecían gente de circo, con sus piruetas y fuegos. Pero eran gente que cuidaba su cultura

Nene envuelto. sobre él reposan el látigo y "ofrendas", esperando.

Chicos, esto es lo que pasa si se portan mal (en Indonesia, claro).

Este no entiende la gravedad del asunto (cachàs? gravedad! buen, para mi fue gracioso...)

Nota mental: no pedirle fuego a un Indonesio.

Sigo camino hacia el museo. Un incidente no muy copado tiene lugar: siento una palmada en el trasero. Me doy vuelta indignada, esperando... no se que suponía, pero la realidad es que me di vuelta y me encontré con unos ojos irreverentes que me miraban desafiantes, fijos, sin pudor ni reparo alguno. Por alguna razón, me quede petrificada. Feriado más importante musulmán, él, hombre y yo bulé y mujer. "Si le pego y me la devuelve? Si grito qué pasa? romperé alguna regla que debería saber?" Mi cerebro carburaba estas cosas, el instante pasó, èl se fue impune; yo me calcé el morral sobre el trasero, crucé los brazos y mostré mi cara enchinchada, como nena que no quiere ir al colegio. Así me encontró mi amigo que había ido a pedir indicaciones. Me preguntó lo que me pasaba y le conté. "Y por qué no gritaste o le pegaste?? me hubieses dicho, dónde está?" Ya se había esfumado, y me sentí doblemente idiota. Pero quien sabe, quizás hubiese agravado la situación por algo que no lo valía. De ahora en más, mi morral siempre atrás, interceptando el pase.

Enchinchada y haciendo puchero entré al museo, y despuès se me pasó. Había unas cosas increíbles. Títeres y marionetas de todo tipo. Me llamaron especialmente la atención unas que estaban hechas sobre piel de buey (era buey?), los palitos de sostén hechos de sus huesos o cuernos. Lo increíble estaba en la complejidad de los grabados. Estaban calados con diseños súper complejos, con patrones que cubrían todo. El resto pintado. No logré sacarles fotos que los favorecieran, eran títeres planos, con pocas articulaciones, básicas, manos y/o pies. NO mucho más. También había castillos o fondos hechos con la misma técnica. Increíbles. Y el resto... las cosas más horrorosas y temibles que ví entre las de su tipo. Terribles! Daban miedo! salvo las holandesas, esas parecían Heidi pero con más elaboración y trajes típicos. Pero en serio, tan horrendas tienen que ser esas máscaras y marionetas? Algunas están hechas para ser graciosas, otras no sé que onda...

Pensé en muchas cosas que ponerle a esta foto, asique mejor la dejo sin explicación.


Mami mami! me comprás un caballito? este no es mi ideal de unicornio



En serio...



A este le puse Albertito. No tiene cara de Albertito?

Salgo del museo por la parte de atrás. Gente, basura, sombras, comida. Encuentro un hueco en una persiana que no soporta ya sus años, click! los escombros indicadores de la decadencia. Iluminada una pequeña parte por la entrada, el resto a oscuras. Tal como la ciudad. Las sombras de las sombras. Los esplendores superpulcros de los shoppings, altos monumentos y edificios espejados que reflejan el cielo y el sol. Y abajo la gente entre la contaminaciòn y la basura, buscando islas de sombra para refugiarse de un sol que ataca con todas sus tropas, aunque no logran iluminar las enrañas de los edificios; evidencia de una ciduad en descomposiciòn, una dejadez y descuido del ambiente. Aunque la naturaleza acá pelea duro, es más fuerte el ruido de las motos y más visible el humo que todo lo invade, pero también invade el verde, que abarca cuanto puede y crece en sus trincheras y se expande perceptiblemente.


Lo que hay dentro de esa pintoresca vejez de los edifiocios-carcaza, Indonesia se derrumba por dentro.

Estaba jugando y chapoteando en el agua, que es tan marrón como parece.

La sombra


Con estas imágenes suspendidas en mi cabeza, me fui más tarde a un mall (por supuesto) a juntarme con Aniko, y de nuevo los mismos 3 estabamos sentados comiendo. Nosotras pancakes y èl langostinos o algo así. El mío de manzana estaba genial, pero tengo que volver a probar el de mango que se comió ella. Después nos sentamos en un bar con mesitas en una galería. Frshhhhhhh! los baldazos de agua al lado me dieron frío. Por primera vez en Jakarta, tuve frío estando afuera. No una cosa que digas "qué bruto! que frío!" pero sí estaba fresco. Noche, lluvia torrencial una vez más. Comida de nuevo. Hora de irme a la casa.

Aniko y yo

En Jakarta conviven los lujos de pisos pulcros, sedas bordadas con los más complejos batallones de piedritas brillantes y colores suntuosos; y las más ensombrecidas desprolijidades y suciedades. Los colores brillantes y las lentejuelas, los mil carritos de comida, y la calle sucia con campamentitos de paso de gente sin zapatos (quizás por libre elección, con el calor que hace, no sería raro). Es una pobreza digna, con frutas en cada árbol, al alcance. Pero una dejadez desprolija y sucia. La heterogeniedad es el denominador comùn de esta ciudad, hasta donde mis ojos y entendimiento pueden ver.

Una de las fotos que me sacó mi amigo donde noté que mis canas dan el presente (seh, aún más)

jueves, 23 de septiembre de 2010

Tercera en discordia

Son otros los ruidos de tus noches, otros tus sabores, aromas y colores. Otro es tu ritmo, tus luces difieren, tus formas ajenas aunque similares a simple vista. Tu silencio en mi celular expectante que nada va a decir esta noche, porque ni mis amigos ni nadie conocido tienen llegada a èl. Y tu noche no ruge constante y bajito como Buenos Aires dormida; en tu noche murmura el agua que todo lo invade, roncan las motos lejanas y tu calidez húmeda no da tregua. Indonesia extraña.

Viajé miles de kilómetros para emprender un viaje más. Porque hay viajes que se hacen en el lugar, como esta noche en la que el viento que suena en las hojas me lleva lejos de mí, y me veo. Estoy sentada tan sola en la quietud inexorable de la alienación absoluta. Un ente que viaja para verse en el aquí y ahora tan distinto al de poco tiempo atrás. Me veo bien, che. Le gente por tener otro idioma no tiene ideas tan distintas, y por tener una cultura diferente no tiene sentimientos tan distantes a los míos. Estoy más lejos de lo que nunca creí que iba a estar. Jamás en los planos de mi vida fue siquiera bocetada esta ruta.

Una cosa tengo en claro hoy: sigo siendo tan miedosa como ayer, mi cobardía no menguó ni fue valor lo que me empujó al avión. Fue simple curiosidad ante una puerta que se abrió. Y si me leés pensando "está haciendo lo que siempre quise hacer", te digo que lo único que debería darte miedo son tus ojos cerrados. No es tna diferente estar acá descubriendo que en los miles de rincones de BUenos Aires o cualquier ciudad o pueblo. En el día se absorbe, en la noche se anda rumiando los hallazgos recientes. Creo que viajar te hace apreciar eso, casi que te obliga. Se puede -y se debería- ser turista siendo local. Y me arrepiento de no estar más despierta en la inmensidad conocida, o creyendo que era conocida: más bien era habitual. Debería haber recorrido más, visto más estando allá. Ya disfruto en mi cabeza los sabores que ya conocía, con nuevas papilas gustativas, los olores de antaño con renovada intensidad por mi nariz más perceptiva. Mis ojos más grandes para captar más, y mis piernas más dispuestas al merodeo sin destino abarcando todos los caminos. Aunque me concentro en el acá, hay una parte de mi cabeza que viaja cada tanto a mi vuelta, a la etapa siguiente de un viaje sin itinerario marcado.

Te lo debo a vos, Indonesia local. Hoy.

martes, 7 de septiembre de 2010

domingo de artificios

El Domingo me desperté tarde (las 10 am, me levanto muy temprano acá) y remolonié en mi cuarto. Al mediodía decidí ir a un shopping a buscar zapatillas para empezar el gym el lunes (cosa que hice :) ). Extraño caminar!

Estaba indecisa sobre mi destino, hay demasiados shoppings acá. Hay un par que están cerca y los conozco, asique tardé como una hora en decidirme. Llamé al taxi y cuando me subí, me sorprendí indicándole un shopping que me queda re lejos de la casa! y no era ninguan de mis opciones. Típico de Anita. Como sea, fui, pasié, saqué fotos para que vean cómo son los shoppings y las tiendas más... asiáticas que encontré. Esa casa de chocolates que hacen llaves inglesas, tuercas, tenazas... todo de chocolate!! me acabalncé sobre la vitrina. También saqué a la casa de zapatos, a la banda de jazz que tocaba en el medio promocionando los equipos de audio y lo que veía desde le ventana mientras probaba unos pancitos rellenos de algo con banana, helado de crema en el medio y algunas frutas; todo cubierto con diseño de chocolate. Acompañado por café con leche, claro.

Eso sí, en un momento me descuidé y me ví atacada por los flashazos de una camarita digital indiscreta en las manos torpes de un indonesio que no tenía nada mejor que hacer... bastante con que me sacan fotos, es necesario el flashazo en los ojos desprevenidos?

Nada muy fenomenal, pero es gran parte de la vida de Jakarta. No se puede caminar por las calles, pero los choppings son gigantes y la gente camina con el aire acondicionado entre las tiendas de las mejores marcas del mundo.

No, no voy a comprar zapatos por encargo! jaja

Y acá el álbum de fotos de Indonesia, con algunas que no subo acá.















lunes, 6 de septiembre de 2010

spicy!


Mi sábado arrancó tarde. Un gigante reloj con manecillas que se negaban a avanzar retumbaban en mi cabeza, la ansiedad eterna de la campana del recreo. Tarde. Medio chinchuda, me cambié y, como me ofrecieron el chofer, le pedì que me lleve a un barrio medio lejos (acá el lejos es media hora en tráfico moderado). Cuando me iba a bajar me pregunta cuànto iba a tardar, a lo que le contesto que se vaya nomás. No la entendió de primera. "saya jalan-jalan di sini" (voy a caminar acá)le repetía yo "jalan-jalan", pero él no etendía. Es decir, entendió las palabras, pero se rehusaba a dejarme ir caminando sola. "Hati-hati" (cuidado) me repetía en tono paternal. Sí, sí, terima kasih (gracias).

La bulé se puso a caminar de nuevo entre gritos, bocinas, vendedores y vigilantes de seguridad que se asomabas como zuricatas al grito de bulé. Con la chinche que tenía, los mandé bien en porteño a freír churros, y me sonreí para mí misma por poder mandarlos a la mierda y entenderlo yo sola.

En fin, la cuestión es que entre tan poca vereda, pisos feos y hombres y calor y las mil cosas al pedo que estaba cargando -parecía un ekeko-, ví una mujer serpiente, sirena medusa y aún quizás era la madre de Alejandrito Magno, siendo acosada por tres dragones que venían volando al ataque. Los tentáculos saltaban desde lo bajó para subir rodeándola con potencia brillante. Wooooowwww Ella, más grande que yo. Los dragones, tamaño de perros medianos-chicos.








Salió a mi encuentro un señor que hablaba tanto Inglés como yo Bahasa Indonesia. Por ende, nos comunicamos como pudimos. Se presentó como mi guía a lo que era una galería de arte. Su nombre es Puryanto, y me fue encendiendo las luces de la galería y se me quedaba al ladito todo el tiempo. Cada tanto intentaba preguntar algo. Nos reímos de lo que entendimos y de los problemas de entendimientos; y así fuimos recorriendo la casona que hacía de galería, muy linda por cierto. Lo mejor, fue que al llegar al fondo me encontré con un jardincito de lo más lindo con unas mesitas. Lástima que no tuvieran un café, sino que me convertiría en habitué. Estaba sola yo en toda la galería, con Puryanto que me acompañaba.

En cuanto a las obras en sí, me parecieron muy copadas. Especialmente me gustó la idea de tener un Lennon gigante ne blanco y negro por Rosid o las muñequitas medio diabólicas de Rolayyah Diana Capung. Los precios no me parecieron nada altos para esas obras, por loque pude chusmear en el catálogo que sacó mi guía personal para que yo pudiera anotar los precios. También me regaló otro catálogo con obras de un artista indonesio llamado Bob Varium.









En fin, cuando ya estaba sacando las últimas fotos, me muestra su ID, y me pide una ID. Supuse que era para algo de la galería, porque es normal acá que me hagan anotar el nombre y cosas en lugares. Pero dijo "aaaaannnnnnnna.... aNa". Sólo quería pronunciar bien mi nombre para que al acto seguido de desenvainar su teléfono celular, pudiera decir bien mi nombre y señalando a ambos, pedirme mi número de teléfono. Ufff... el calor se notaba cada vez más. me hice la boludaza, sonreí y perfilé sutilmente para la puerta. Èl se reía, no sé de qué.



En fin, llegué afuera y le pregunté cuánto por la recorrida, y como no me entendía, me cansé y le extendí un billete. "Gratis, free free" (para ellos gratis es exactamente lo mismo que para nosotros). Sin más, me fui dejando una nubecita de polvo y un indonesio que seguía riéndose de vaya uno a saber qué. Nota para los lectores que necesitan màs que pocas palabras: no, ni pensé en darle el teléfono.

En fin, seguí caminando y me fui perdiendo, sacando fotos de cosas que me llamaron la atención, como la fuente de caballos que no me copó, o las flores que hay por doquier amontonadas en un puestito.





Seguí caminando y me encontré una vez más con la tienda de juguetes y cosas tradicionales para chicos. Esta vez sí que entré y me quedé un rato. Una chica llamada Ima (o algo así) me atendió y me mostró muchas cosas. Cajitas con galletitas de colores llamadas orejas de elefante, juegos de madera, dragones barrilete que vuelan... Yo estaba inmersa en los recuerdos de niñez que nunca fueron mías y de las que nunca había escuchado. Pero estaba fascinada, todo o quería. Estaba yo en un encantamiento, un embrujo de colores que me hicieron niña en lo caprichosa por quererlo todo. Me llevè unos paquetitos simpáticos que no entendí bien qué eran, una especie de lo que parecía pochoclo o maní chino y burbujas. Sisí, son como unos pomitos que vienen con unos tubos. Ponés el contenido en el extremo del tubo y soplás. Y se forma una burbuja con la que podés jugar hasta uqe se desinfla. Me encantó. Para cuando salí de mi hipnosis infantil, estaba en una calle cuyo cielo se apagaba y el calor se había cansado de andar pisando tan fuerte. Tenía que volver a casa, y despuès de no varias vueltas y vergûenzas típicas de pajuerana, logré cruzar una avenida y tomarme un 'taksi'.





Estaba lejos de casa y no había comido en todo el día, asíque en el camino abrí el paquete de lo que parecían pochoclos (ya que lo único que entendí es uqe eran bolitas amorfas a base de maíz) cubiertos por algo como caramelo. Me meto uno en la boca. La punta de mi lengua siente algo dulce, muerdo la crocantez de una galletita o un pochoclo pero con muuucho caramelo. Trago. Me meto un par más y los como como maní. No pasan ni 10 segundos que siento que la parte de atrás de la lengua comienza a incendiarse. Mi garganta arde... y lA PUTA QUE LO PARIÓ!! estoy lejos de cualquier fuente de agua y faltan como 30 minutos para llegar a casa, si es que no me encuentro con más tráfico antes. La hangurrienta, glotona, ansiosa de anita no podía esperar, y ahora le pica el calor hasta en el pelo. grossa. a falta de agua, seguí comiendo los pochoclos picantes. Tenía hambre. Te conté que al mediodía me había pedido una ensalada y me vino super picante? cómo puede ser una ensalada picante?! en fin... me tengo que acostumbrar, me dije.

Llegué, tomé como 3 litros de agua y me encerré en el cuarto.Tenía que probar las otras cosas con los paquetitos tan lindos que había comprado. Unos cilindros balncos con letras y dibujitos en rojo, en un atadito de 3 paquetes, cuidadosamente ordenado y cerrado. Casi que me da cosa abrirlo. Impaciente, abro la bolsa, saco un paquetito, lo abro esperando ver unas galletitas bizarras pero veo como unas pastillas gigantes. Las toco y son arenosas, blancas, sin brillo ni nada. Me apuro a meter los dientes en una, arrancándole la mitad. Mastico un poco, la boca se me hace desierto, la arena sin crocantes de azúcar, ni su sabor, me coloniza todos los rincones de la cavidad oral. No tiene gusto, aunqeu en la nariz siento un leve..."algo". Pero la p... otra vez?! me acabo de tragar media pastilla de jabón o una naftalina natural, me voy a intoxicar y voy a estar con diarrea un mes! pensé. Me apuré a buscar en internet... pero cómo buscar esto? busqué las palabras qye había en el envase y encontré un sitio que tradujo google (què sería de mi sin el translator). uffff sí, era la cosa comestible más espantosa que probé en mi vida: una insulsez (seh, invento palabras on-demand) sin textura ni atractivo alguno para los sentidos. Un susto nomás y una nueva cosa que no vuelvo a probar ni que me paguen. wacala!



Me llega un mensaje, es Ryan, mi amigo indonesio. Que ya sale para el punto de encuentro. Me cambio rápido y yo tambièn salgo. El taxi ya esperaba en la puerta principal del lugar-palacio donde vivo. Me subo, le digo a donde y arrancamos. Tráfico, era obvio. Y solo para sazonar un poco más la noche, prrrshhhhhhhhllllluvia a baldazos en la noche calurosa llena de tráfico y horas que pasan ligeras incitando la impuntualidad. Me pongo a sacar fotos con la càmara que tenía en la cartera. Avanzo de a poco. Un ratazo de calle, pasa unas camionetitas tipo van, con gente adentro y... gente arriba! aunque ya había parado de llover para cuando pasaron, no parecían muy felices por màs que algunos movían banderas. La gente está en pleno Ramadhan acá, y andan festejando. se acerca otra festividad. En fin, llego al shopping donde nos ìbamos a encontrar, saco un par de fotos porque él se retrasa. Nos encontramos, me regala una cartera. el motivo del regalo, "for bulé" me contesta. Buen, no soy bubena recibiendo regalos pero... "gracias pibe". No conozco las "reglas" de acá, si las hubiere.









Nos subimos a otro taxi que nos pasea por ahí y nos lleva, después de no pocos desaciertos, vueltas y firuletes, a un bar. Llego, entro y era oscuro. Vaaa-mos! un bar ocn onda a los de baires. va a tocar una banda, me dicen. Peor antes de sentarme, noto unas pantallas que están pasando... fútbol! qué cosa eh! en los bares de todo el mundo pasan fútbol?! En fin, me siento y mataría por una cerveza, por lo que contesto "bir" a la pregunta uqe no entiendo del mozo. "oooohhhh no alcohol, no alcohol sini". La santísima que lo parió! UNA PUTA CERVEZA!! hasta una Liberty podría haber tomado, pero ni eso. En fin, me pido un jugo y pollo frito (tipo milanesitas de pollo). Sólo que las muy malditas vinieron empapadas de esa salsa picante que comen acá en todos lados. Ya ni putié, respiré hondo y comí hasta uqe sentí la cara hinchada y los labios de la Raquel Manchini recién inyectada de bótox. Mientras como aparece la banda. Es una banda de covers... yanquis. Sisí, canciones poperas y demás. La chica cantó una de ac dc que me hizo sonreír y casi me pongo a saltar cuando alguno pidió "sweet child o mine", pero no la hicieron. Mi amigo tambièn pidiò un papelito para pedir tema, y mientras habalban los de la banda leyendo papelitos, escucho un alargado "ooohhh buenos aaaaiiiiresssss". Me reí un toque, còmo para ellos es tan exótico como para mí Jakarta. En fin, termino el pollo de los mil demonios de fuego y pido un helado para apagar el infierno. "ooohhhh dsfhsoinhej" es lo que entendí, a lo que mi traductor me dice que ya cerraron la cocina y están cerrando el lugar. Me moría de sueño, pero ni pensaba irme a dormir sin mi helado. Me llevó a un lugar franquicia yonki que está abierto 24hs y me pedí mi helado. Ya estaba más contenta y con ganas de volver a casa y dormirme todo. Cosa que hice bastante, porque no me levante hasta bien entrada la mañana del domingo. Pero eso es otra entrada.